lunes, 15 de noviembre de 2010

Francisca.



21 años. ¿Un largo sendero?
Felizmente te digo, qué queda bastante más por recorrer.

Hija mía, hoy cumples 21 años, la mayoría de edad internacional.


[Ahora debes tomar las providencias correspondientes. No quiero verte tras las rejas, en alguna parte del mundo.]


Fuera de la ficción, de este mundo paralelo creado en la extenuante vida universitaria [más color], en donde te conviertes en "mi hija". Hoy puedo decir qué, más que "mi hija", te haz convertido en mi hermana.

No hay palabras, frases, ni proverbios que describan de manera íntegra lo que hoy conjuga nuestra amistad, nuestra hermandad. Exiguo de palabras quedo al querer materializar en este teclado, el agradecimiento eterno hacia quien a sido un pilar fundamental en este, mi sendero. Sin embargo, hago el intento, de manera sencilla, este quince de noviembre del año dos mil diez. Yo te doy las gracias.
Gracias por escuchar,
rebatir,
aconsejar,
cuidar,
entregar,
contener,
acompañar,
querer.
Gracias por sonreír(me).
Gracias por estar ahí, en aquel momento en que te convertiste en mi compañera, mi amiga, mi hermana.


Felices 21!




All your life
you were only waiting for this moment to arise