sábado, 17 de abril de 2010

De esperanza no tenía más que el nombre,
la que no esperaba nada de los hombres.
Coleccionaba amores desgraciados,
soldaditos de plomo mutilados,
pero quiso una noche comprobar, para que sirve un corazón
y prendió un cigarrillo y otro más
como toda esperanza se esfumó (...)

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