Mudo.
Lo sé. Está presente todo el tiempo, pero no puedo exteriorizar.
¿Cómo canalizar?
a veces pienso que ese frío que recorre mi piel, acompañado de la constricción de esa ajetreada laringe, no es más qué un mal sabor que pasa por mi boca. Otras, deduzco que es más bien un trago amargo, seguido del asco que debo disimular. Pero, la verdad, es que tengo claro que es el tósigo del que no puedo huir.
Se entrelazan la miel y la hiel.
* Y yo que pensaba qué su cercanía era solo debido a su terminación.
¿Cómo canalizar?
Ni el quijote se habría dotado de tan fuerte armadura para sus grandes hazañas, como la que hoy he labrado para mi.
* Y esto luego de largo tiempo rompiendo corazas.
Tiene algo especial, la verdad. Cumple función fallida.
¿Seré el creador de una nueva tecnología? Pues, absorbe, pero no expulsa.
Sí, todos los días me supero. Eso está claro.
Hace algún tiempo comencé a escribir esto y me pareció el momento propicio para terminarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario